Reconozco mi condición de ignorante incorregible. Me gusta, y aún cuando mis gustos no sean importantes y no merezcan la atención de los demás,-cosa que por otra parte tampoco me importa mucho- me gusta, insisto, obsevar el mundo. Sería más correcto decir, observar la sociedad en la que vivimos. Presto atención a las relaciones humanas, estoy atento a las inquietudes de las gentes, a sus ambiciones y sus deseos y me doy cuenta de la fragilidad y endeblez del entorno en que se desenvuelven. Una sociedad edificada en su base por la apariencia es una sociedad que se derrumba. El objetivo fundamental y prioritario es sólo transmitir una imagen que guste; que tenga la aprobación de los demás; que aunque cueste un esfuerzo que luego pase factura al equilibrio psicológico, que vaya en detrimento de las más intrínsecas formas de ser, que cambie por completo el perfíl de personalidad para el que los genes han hecho su trabajo, redunde sólo en una apariencia agradable( y por ende, falsa) para la sociedad que paso a paso se va construyendo.
Y surge la pregunta ¿que precio se está dispuesto a pagar por ello?
Las respuestas son muy poco optimistas. La persona está perdiendo su esencia, está cediendo sus valores naturales en aras de una mayor consideración por parte de la sociedad; se está vendiendo el "yo" auténtico por un "plato de lentejas".
Tal es la sociedad que se está construyendo, basada toda en la posesión de bienes materiales que son los que dan prestigio y en que la gente que la forma tenga la idea fundamental de uno mismo como la de "poderoso", con bienes tangibles, con "posibles", ya que éstos llevan inherentes la consideración y el reconocimiento a su valía (?). ¿ Cuestión de vanidad ? No creo que sea sólo de éso, yo diría más bien de inseguridad. Necesitamos sentir que la gente nos quiere, nos necesita o nos teme, en definitiva que no pasamos inadvertidos. La idea del rechazo nos horroriza.
El concepto de que la persona, por el mero hecho de serlo sea merecedora de consideración va decayendo, y cada vez con mayor frecuencia se suele menospreciar a aquellos que no dan la talla económica y por tanto son indignos de frecuentar o ser tenidos en cuenta para determinados círculos en los que los objetivos sean prioritariamente la obtención de bienes económicos o incluso de ocio.
Se está olvidando aceleradamente la condición de igualdad entre humanos en razón a ésa misma cualidad:La humana
y a qué puede achacarse éste deterioro social? Para mí está muy claro: la ignorancia. El hombre está perdiendo conciencia de su propia identidad, está perdiendo credibilidad en sí mismo y cada dia necesita más de una sociedad que impregna su personalidad de prejuicios absurdos, a cambio de sentirse adaptado, aceptado, amado. Quién no ha pronunciado alguna vez la frase:"A mí me quiere todo el mundo"
He empezado diciendo que me declaro ignorante, soy ignorante para muchas cosas, pero la mayor de mis ignorancias y la que me hace sentirme peor, radica en no comprender el rumbo que está tomando la sociedad actual y que la inmensa mayoría de las gentes que viven inmersas en ella no captan.
Entiendo que si hay algo que tiene que estar por encima de las demás cosas ése es el rasgo común que a todos nos distingue, ésto es, el humano y éso sólo debería ser suficiente para sentirnos seguros dentro de la sociedad y mostrar nuestras capacidades y carencias con total naturalidad, sin ningún tipo de prejuicio.
Seguramente muchos piensen que es verdad lo que digo, pero actuar en el sentido contrario y en las formas que aquí denuncio, éso es otro cantar.
Porque, ¿ quien se atreverá a tener en sí mismo una fé que le niegan, respetando las dudas, que los demás puedan tener?
¿Quien será capaz de caminar por el mundo con su paso y su luz?
¿Quién guardará en su puesto la cabeza tranquila, cuando todo a su lado sea cabeza perdida?
Me declaro el estado de ignorancia permanente y os deseo lo mejor para todos vosotros: que alguna vez os percateis de vuestra verdadera valía, de vuestro inconmensurable valor por sí mismos y que no se cumpla el dicho aquel de que los arboles os impidan ver el bosque,amigos mios.
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