
cuando en las oscuras y tristes tardes del mes de Noviembre, vuelve Juan, otrora vecino de los pisos verdes, de su trabajo en el campo, en el que ya lleva empleada media vida, lo hace siempre silencioso y resignado. No hay indicio alguno de queja en su rostro, cuando llega a su casa. Descuelga una vieja bolsa con las sobras de la comida que su anciana madre le preparó en la madrugada y entra. En el pequeño jardín natural que la rodea, los descuidados y dispersos arbustos, que han experimentado hoy vivencias diversas, con el sol, las brisas y los gorriones jugueteando en sus ramas, parece que se alegran al verlo. El tiempo, que va, ya para Diciembre, saluda con oleadas de intenso frío, en el escenario sombrío de las noches al cielo raso, a centenares de trabajadores. Noches que harán que no puedan olvidar su condición. El aire puro que viaja raudo de no sé, qué recónditos lugares, me trae con sus olores exóticos que llenan mis sentidos, evocaciones felices de mi infancia q contrastan con elsufrimiento de las gentes pobres(hoy ya no puedo escribir mas estoy agotado de blog mañana elimino cosas